8 de marzo
La igualdad, un lujo prescindible
Nos encontramos nuevamente conmemorando otro Día Internacional de la Mujer Trabajadora, pero este 8 de marzo no es igual, viene marcado por un año de recesión, de recortes de derechos sociales y laborales duramente conquistados por las trabajadoras y trabajadores. La crisis económica está siendo la justificación perfecta para desmontar el Estado Social, un modelo que ha permitido a las mujeres alcanzar nuestras mejores cotas de emancipación, si bien todavía insuficientes, pues aun se mantiene un desigual reparto de las tareas domésticas y del cuidado de la familia y unas condiciones laborales más precarizadas que nuestros compañeros.
Para muestra un botón: nuestra tasa de actividad es del 52 %, frente al 68% de los hombres, o lo que es lo mismo casi la mitad de las mujeres en edad de trabajar se encuentran fuera del mercado laboral, por lo que no perciben un salario ni cotiza a
Sin embargo, las tesis neoliberales hegemónicas, defendidas por la derecha y ahora también asumidas por la socialdemocracia han decidido que en tiempos de crisis la igualdad es un lujo prescindible. Y al Gobierno no le ha temblado el pulso, después de poner millones de euros a disposición de la banca, ha aceptado recortar los gastos "superfluos". Unos recortes que en un día como hoy hay que dejar bien claro que nos afectan a todos, pero muy especialmente a nosotras las mujeres y con especial dureza en las jóvenes e inmigrantes.
Primero nos recortaron el gasto público, congelaron pensiones, a pesar de que la media entre las mujeres es de 599 euros, un 39 % menos que los hombres, disminuyeron el presupuesto en materia social, un 5 % menos para
Después nos llegó la reforma laboral, abaratando el despido, flexibilizando jornadas y potenciando el empleo a jornada parcial, medidas todas ellas que, perjudicando al conjunto de los trabajadores, se ceban aún más en las mujeres que llevamos la peor parte, como consecuencia de la mayor tasa de paro, temporalidad y bajos salarios.
Y como todo esto es poco, ahora la reforma de las pensiones nos alarga la edad de jubilación, aumentan el mínimo de años cotizados para conseguir el 100 % a pesar de que la media cotizada entre las mujeres que se jubilan con la edad obligatoria es de 30 (41 en el caso de los hombres) y 25 años el plazo para calcular la cuantía de la pensión, medidas que suponen abaratar nuestras pensiones. Pero en el caso de la mujer el impacto va a ser aún mayor ya que nuestra carrera laboral es más irregular, más precaria y accidentada a consecuencia de la discriminación en el mercado de trabajo, la casi exclusiva responsabilidad del cuidado de los hijos y dependientes y la falta de servicios sociales que faciliten la conciliación.
Está visto que se convierten en papel mojado las buenas intenciones de tantos "Ocho de marzo" prometidos de trabajar por la igualdad real entre hombres y mujeres. Pero el camino se demuestra andando y cuando PP y PSOE caminan, siempre acaban haciéndolo en sentido contrario.
Superar las diferencias salariales, acabar con los empleos feminizados y precarizados, desarrollar una red de servicios públicos de calidad que permitan la plena incorporación de la mujer en igualdad de condiciones al mercado laboral, es el camino que las mujeres, hoy 8 de marzo, debemos exigir para conseguir un futuro más justo e igualitario.
Y encima se quejan de que no tenemos hijos
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